Al hombre del subsuelo le daba mucha rabia que su némesis, tan despectivamente bautizada por él como el hombre de acción, se quedara completamente en paz consigo mismo cuando topaba con lo que llamaba un «muro», metáfora que valía para cualquiera de las cosas de este mundo que no tienen una buena razón para estar ahí precisamente donde están, estorbando. Pero es que nuestro célebre monologuista no veía nunca un simple muro...