Queneau tardó 10/15 años en escribir Zazie en el metro, lo que descarta sin duda una escritura automática al estilo surrealista (ver otro libro publicado en esta editorial para adivinar qué apartó a Queneau del surrealismo), a pesar de lo cual Zazie pertenece de forma bien reconocible al universo de las vanguardias, posvanguardias, nuevas vanguardias: en fin, a lo que Barthes llama la pelea de la literatura contra la literatura, algo que ésta llevaría adentro desde siempre pero que debe reconocerse como un rasgo bastante más acusado en la literatura del último siglo. Y la pelea alcanza en este libro, según Barthes,* acentos de un combate “cuerpo a cuerpo”.