Elogio de la primera novela

on Martes, 25 Enero 2011. Posted in Blog, 2011, Sobre nuestros libros

A propósito de Agosto: Una historia india, de Upamanyu Chatterjee

Upamanyu Chatterjee en casa (?), con grabadora
Upamanyu Chatterjee en casa (?), con grabadora

¿Cuál es la mejor forma de presentar a un autor ante un nuevo público? ¿Mejor empezar por el principio o por el final, es decir por su primera o por su última novela? Mi respuesta sería que depende del autor, una respuesta socorrida, admito. Pero realmente Upamanyu Chatterjee es en mi opinión un autor de primera novela; tal vez incluso un autor que va a pasarse el resto de su carrera literaria escribiendo primeras novelas, si a eso vamos.

No es que falten en principio opiniones discrepantes, algunas muchísimo más autorizadas que la mía. El crítico del Times Litterary Supplement concluye curiosamente a propósito del libro: "A remarkably mature first novel". Pero pienso: si lo que más destaca del libro es su madurez, ¿a qué mentar, y en la parte más céntrica de la reseña nada menos, que se trata de una primera novela? ¿Acaso no es un rasgo que pasa desapercibido y se juzga justamente irrelevante en un sinfín de novelas de otros autores, novelas que, por una cuestión de cronología, también serían primeras? No: en mi opinión, el crítico subraya este elemento porque la novela tiene un aroma inconfundible a primera novela, y simplemente quiere decir que eso, en este caso, no es un defecto. Y si la cosa va por ahí (maravillas de la relectura), estoy totalmente de acuerdo con él.

Realmente da la impresión (como en toda primera-primera novela) de que existe una distancia muy corta entre el autor y el protagonista de la novela, o entre el autor, el narrador y el protagonista de la novela; en fin, que todas las distancias relevantes aquí son más o menos cortas y que se habla casi (y digo casi porque como sabemos eso, estrictamente, es imposible) con la propia voz. Lo cual en general no es una buena cosa cuando se trata de una creación artística, de la clase que sea. A menos que... el juego que se proponga sea justamente ese, el de cazarse a uno mismo. Agosto, el protagonista de la novela de Chatterjee, está todo el tiempo rondándose como los mosquitos que tanto le molestan, del mismo modo que el narrador está peleándose todo el tiempo por entender qué es lo que está contando... en ambos casos, naturalmente, la presa se les escapa cada vez de las manos, o más exactamente, la presa se les deshace entre las manos en un sinfín de sub-presas y la noble caza del zorro se convierte en una persecución de gallinas (disculpen por favor la ensalada de metáforas). Y eso es lo magnífico de Agosto: Una historia india: que en su intento frustrado de "decirlo" (típica obsesión de primera novela), termina diciendo todo lo demás. La India que aparece detrás de la perplejidad colectiva de protagonista-narrador-autor está mucho más viva y es mucho más vibrante y multiforme que la de otros autores que saben mucho mejor de lo que están hablando; y la principal virtud de Chatterjee es mantenerse fiel a esa perplejidad y no tratar de cancelarla ni venderla barata de ninguna manera, aun a riesgo de que la novela quede en cierto modo detenida en una permanente evocación de sí misma (otro rasgo típico de primera novela, que aquí funciona cuando en la mayoría de los casos resulta insufrible: el narrador parece estar leyendo también su propia obra). Los sabores y olores (y hedores) que nos asaltan estando allí nos recompensan ampliamente por nuestra relativa inmovilidad narrativa.

La novela, por cierto, dio pie a una producción bollywoodiense que fue también primera película de su director Dev Benegal, y primera también, según parece, en más sentidos para el cine independiente indio (véase este enlace). No he podido verla aún, y como acostumbra a suceder en estos casos estoy bastante dividido acerca de si quiero o no hacerlo.

Ramon Vilà Vernis

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