¿Y entonces cuánto viene importando eso del amor?

on Martes, 17 Julio 2012. Posted in Prensa

Publicado por La voz de Galicia (14/07/2012)

«Hace dos años que salgo con Manuel, creo que estoy enamorada de él, o no sé, tampoco sé si me importa a esta altura de verdad, estar enamorada, ni sé qué significa; nos llevamos bien, tenemos una relación linda; somos muy compañeros, nos reímos, no sé, está bueno, no me puedo dejar afectar por un sombrero y dejar caer todo en saco roto». Emilia ha dejado Buenos Aires y ha vuelto a Esquel, en su Patagonia natal. Momentáneamente, tras cinco años, para esparcir las cenizas de la que fue su amiga. Emilia se reencuentra ahí con Julián, Juli. Amor de años atrás. De ese de no querer, que no, que no, que no quiere, que no la abrace, que no la vea. Pero va, y va, y va, «como imantada por algo», y se deja dar el abrazo de reencuentro. Su olor. El olor de Julián. El hombre que, en cinco años, se ha casado con otra, con dos hijos de por medio. «Boludo», le suelta. ¿Si lo hubiera querido se había ido a Buenos Aires sin él? No. O sí. Pero ahora se confunde. Cree que lo ama. Cree. Y qué. Agosto es una carta oral íntima, mucho, escrita a esa mujer muerta, a esa amiga que casi no tiene nombre ni identidad hasta las últimas líneas. Agosto es un recipiente donde su protagonista, esa misma Emilia, deja caer los pensamientos. Atropellados, pero ordenados. Confundidos, pero vivos. Contradictorios, pero valientes. Que sí, que va a aceptar ese recorrido de vuelta con Julián, antes de volver a Buenos Aires. Por qué no. Tesituras universales. Suyas y de otros. Y entonces, qué quiero. A quién quiero. Y qué hago. Me voy o me quedo. Inconformismo y comodidad, todo junto, al mismo tiempo. Por las palabras de Agosto resbala la insatisfacción, el deseo, la pérdida, la ausencia, el sentimiento resucitado, escondido, guardado, la pulsión de muerte. Emilia ya no quiere más eso que tiene. Se cansa, desea otra cosa, y así siempre. A Julián, queriéndole, lo dejó. Con Manuel, aun no amándolo, vive bien. Agosto es un viaje al punto de partida, un círculo, un intento de equilibrio entre la excitación y la tranquilidad vital. Todo junto, no. No hay. «Tal vez no haga falta el amor. Tal vez el amor romántico, así, en esos términos, la media naranja y toda la pomada esa, no sea otra cosa que un ir hacia, siempre igual de lejos», escribe Romina Paula, la autora. ¿Y entonces qué queda? Voz renovadora de la narrativa argentina. Es escritora y dramaturga, autora de importantes montajes. No siempre la literatura cruza el océano. La de Romina Paula, sí. Y promete. - PATRICIA BLANCO

Social Bookmarks

Comentarios (0)

Déje un comentario

Usted está comentando como invitado.

Cancelar Enviando comentario...