Robert
Pinget (Suiza 1919- Francia 1997) ejerció como
abogado en Ginebra hasta que se trasladó a
París en 1946 para dedicarse primero a la
pintura y después a la literatura: su primera
obra, una selección de cuentos titulada
Entre Fantoine y Agapa, apareció en 1951.
En 1956, gracias al apoyo de Albert Camus, Alain
Robbe-Grillet y sobre todo de Samuel Beckett, consiguió publicar
su obra en la editorial Minuit, después
de que Raymond Queneau rechazara la publicación
de Graal Flibuste en Gallimard. Se suele considerar
su obra como exponente de la corriente literaria
del Nouveau roman, aunque dada su singularidad —que
lo aproxima más bien a su amigo Samuel Beckett—,
resulta inclasificable. Algunos de sus múltiples “artefactos” han
sido traducidos al inglés, al alemán
y al italiano, pero en nuestra lengua permanecen
inéditos. El inquisitorio (1962) es sin
duda una de sus obras más ambiciosas |